viernes, 10 de octubre de 2014

FALANGE EN UNA OCTAVILLA

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La FALANGE es un movimiento ético, de raíz antropológica, heredero de la mentalidad tradicional castellana que propugna una concepción organicista de la Nación.
Como movimiento ético aspira a influenciar todos los aspectos de la vida en común: la política, la economía, la educación, la convivencia cívica, etc. (Es lo que podría llamarse la COSMOVISIÓN falangista). Al mismo tiempo, inspira en sus militantes un particular y característico modo de ser coherente con sus postulados esenciales. (Es lo que podría llamarse FALANGISMO).
La base racional de la Falange radica en una especial consideración del hecho humano (ANTROPOLOGÍA falangista). El hombre es el ser portador de valores eternos, capaz de mejorarse indefinidamente a sí mismo por medio de la razón, el trabajo, el amor y el sacrificio. La aserción básica de la Falange es la DIGNIDAD de la persona humana, de la que se deriva otro reconocimiento fundamental: su inalienable LIBERTAD. La ética falangista, y con ella su economía, política, educación etc. deben hallarse permanentemente informadas hacia estos dos principios esenciales de la DIGNIDAD HUMANA y la LIBERTAD. El concepto capaz de aunar ambos principios en una sola expresión es el de JUSTICIA. (PRINCIPIOS FUNDAMENTALES de la Falange).
Los elementos constitutivos del hecho falangista no devienen de un origen abstracto, teorético, poético ni imaginario. La conciencia de y el respeto a la DIGNIDAD de las personas configuró -desde la Edad Media al menos- el modo de ser y la mentalidad de las gentes de Castilla, conscientes de poseer una dignidad anterior y más profunda que la derivada artificiosamente de las clases sociales. La Falange se siente heredera de esta veta de innata dignidad de los castellanos, de su rudo carácter, su valor, austeridad y sentido del deber y la responsabilidad. Esta es la raíz profunda de su patriotismo y su fe resuelta en la permanencia de los valores genuinos de España.
La cosmovisión falangista ha tenido, finalmente, una primera y originaria plasmación en el movimiento revolucionario conocido como Nacional-Sindicalismo, que añade a los principios fundamentales de la Falange una visión organicista de la política y la economía. En la actualidad, bajo el dramático proceso de globalización que nos afecta, el Nacional-Sindicalismo ha sido postergado por muchos falangistas en aras de planteamientos más posibilistas.
Juan Ramón.

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