2º. Devolución incentivada de todos los inmigrantes que hayan cometido delitos importantes y, desde luego, de todos los ilegales. Primero porque no existe ningún derecho humano (ni en la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano francesa ni en la onusiana) que permita forzar la entrada a la casa del vecino (y menos aún sin aceptar cumplir con las normas básicas de convivencia de la casa huésped). Segundo, porque si la inmigración tira los salarios a la baja, la ilegal los lleva al abismo….
3º. Inmigración sólo aceptada en base a contratos previamente obtenidos y temporales (y validados por un visado en buena y debida regla en el caso de inmigrantes no europeos): si la precariedad afecta al trabajador español y al inmigrante legal ya establecido, lo menos es que al mismo rasero sea sometido el "aspirante" no europeo.
4º. Números clausus en las empresas: en tanto se cumpla dicha limitación, aportarán las empresas una cantidad a la Seguridad Social destinada a financiar los gasto de vivienda, sanidad y educación tanto del inmigrante como de su familia "reagrupada" y coste del transporte de repatriación. En el caso de que la empresa emplee ilegales habría que duplicar esa aportación.
5º. Políticas estrictas de visados para el llamado "falso turismo".
6º. Legalizaciones sólo caso por caso.
7º. Nacionalizaciones sólo caso por caso, tras 5 años de residencia permanente, y siempre y cuando la entrada en el país sea legal y no se haya delinquido gravemente.
8º. Reagrupación familiar sólo en el caso de familias de nacionalidad europea. Lucha contra el fraude en la materia.
9º. Cuatro años de vida en común demostrada para obtener la nacionalidad por matrimonio o pareja de hecho.
10º. Consideración final: Los españoles somos europeos. Ciertamente tuvimos una deuda con Hispanoamérica tras la colonización de ésta, deuda ya saldada, vía inversiones, emigración, inmigración, y lo que allá dejamos. Tenemos una deuda con África por tráfico de esclavos, que habrá que saldar con ayuda masiva al desarrollo; pero somos ante todo europeos, y además Europa nos ha inundado de riqueza y solidaridad en los últimos 20 años. La apertura de Europa hacia el Este, nos obliga, moralmente, a un esfuerzo solidario en materia de inmigración procedente de dicha zona”.
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