sábado, 11 de octubre de 2014

SANTANDER PERPETUA LA MEMORIA DE NUESTRO CAMARADA ANTONIO ZUÑIGA, DEDICANDOLE UNA CALLE .

Antonio Zúñiga y González de Chama (México, 1918) falleció en el 2006, a los 87 años, en su domicilio del Paseo de Pereda de Santander, víctima de una crisis cardiaca. El abogado y ex presidente del Ateneo de Santander y de otras instituciones cántabras fue un ser dinámico y vitalista que cultivó la amistad con el mismo entusiasmo que dedicó a su faceta intelectual y a la no menos importante como hombre de negocios.
Él se enorgullecía de haberse formado en la Residencia de Estudiantes, en esa especie de colegio mayor impregnado del espíritu de Giner de los Ríos y que tuvo entre sus alumnos a personajes de la talla de Lorca, Alberti, Dalí, Buñuel aunque cuando él estuvo en ese centro de la Institución Libre de Enseñanza ellos ya no estaban. También y, sobre todo, de no haber 'cambiado de chaqueta', tal como le confesó a Pedro Crespo de Lara en la última entrevista que le hizo El DIARIO MONTAÑÉS en noviembre del año pasado: «Yo he profesado el falangismo de José Antonio que no es el mismo que resultó del Decreto de Unificación. José Antonio nunca se identificó con el fascismo. Sus apotegmas, el hombre como portador de valores eternos y la nación como destino en lo universal, no caben en ningún nacionalismo totalitario...».
Zúñiga, el hombre que acaba de desaparecer y al que le tocó vivir la tragedia de una guerra, decía de si mismo «Soy falangista porque comulgo con las ideas del fundador y liberal porque no me creo en posesión de la verdad y trato siempre de ponerme en el lugar del otro para comprenderle».
Trayectoria
Y eso fue lo que hizo toda su vida Zúñiga: colocarse en lugar del otro para conseguir que la radicalidad de sus principios no le alejaran de la realidad de un mundo que siempre despertó su curiosidad. Este ilustre montañés perdió a su madre muy niño. Apenas contaba con poco más de un año cuando su padre le trajo de México para que se criara con sus abuelos en La Abadilla de Cayón.
La contienda civil le sorprendió estudiando Derecho en Madrid y combatió en la Primera Bandera de Falange de Burgos de la División 73. Luego ostentó numerosos cargos políticos durante el llamado Movimiento Nacional y fue testigo también de la liquidación de la dictadura y de la llegada de la democracia.
Una vida tan larga da para un fecundo currículo profesional. En 1942 ingresó en el Colegio Oficial de Abogados de Santander, profesión que ejerció durante diez años. Ocupó también diversos cargos vinculados al SEU y al antiguo régimen. Fue abogado-jefe de sindicatos, consejero del Movimiento y delegado provincial del Ministerio de Vivienda en Santander.
En las décadas de los cuarenta y cincuenta, cuando España vivía en el ostracismo más riguroso, participó activamente en los movimientos culturales que salían a flote en aquella época. En ese listado está 'Proel', la Escuela de Altamira. Fue el fundador de la editorial 'El Viento Sur', que publicó obras de Marañón, Gerardo Diego, Julián Marías, Pavón, Ricardo Gullón, entre otros.
Fue uno de los contertulios de la famosa 'tertulia de los liberales' del Hotel Bahía, recreada luego por Pablo Beltrán de Heredia en un libro y el primer español que obtuvo el Premio de Periodismo de México, por una serie de artículos.
Estuvo casado con Asunción Pérez del Molino y Pombo con quien tuvo cinco hijos: Antonio, Eduardo, Rosario, Rafael y Alfonso y presidió el Ateneo de Santander, Cantabria Nuestra yla Real Sociedad del Tenis de Santander.Era un hombre enamorado de su patria.

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