Lo firmaba FE de las JONS (Auténtica), alguna de sus escisiones o de sus herederas. En cualquier caso, el tiempo ha mostrado cómo en esto, al igual que en casi todo, la gente de Pedro Conde tenía la razón.
Como antiguos miembros de las FF.JJ.E. hemos marchado varios años consecutivos a rendir aquel impresionante homenaje nocturno a José Antonio que suponía el traslado de LAS coronas. Muchos eran quienes, ciertamente, aprovechaban la ocasión para hacer gala de su peor “horterismo” paramilitar, pero ese defecto no se contagiaba a las formaciones de las FF.JJ.E., del SEU o de la Primera Línea de Madrid.
La fascinación por la profundidad de aquel acto inmenso, que desde luego supuso lo mejor que sabía hacer la Falange de los tiempos de Raimundo y de los primeros compases del eterno mandato de Diego Márquez, que llegó a provocar la admiración y el reconocimiento público de un Sánchez-Dragó, nos ocultó las indeseables implicaciones de todo aquello. Porque la conmemoración anual del fusilamiento de José Antonio en la titánica basílica de Cualgamuros suponía ante todo, “hoy como ayer, mañana como hoy, y siempre igual”, el mantenimiento de una vinculación sentimental y simbólica con el régimen de Franco que ya en lo teórico estábamos lejos de mantener.
Un régimen éste hecho a la medida de una derecha ávida de “placidez”, pero responsable de malgastar la última posibilidad real de hacer la Revolución en España, tal como intuyera el propio José Antonio algunas jornadas antes de ser fusilado.
Hoy, pasados treinta años, lo sabemos: no deberíamos haber colaborado con aquella pantomima; nuestros jefes de entonces no deberían habernos confundido con sus palabras encendidas e inspiradas. Nuestro homenaje estaba dirigido a ensalzar la figura de José Antonio pero, sin querer, contribuíamos con nuestra presencia en el Valle a prolongar el falseamiento de su doctrina. Nuestro homenaje se dirigía a ratificar nuestra fidelidad inquebrantable al Jefe, al camarada y al pensador, pero sin pretenderlo representábamos año tras año la bufonada urdida por los administradores únicos de aquella doctrina durante el largo túnel franquista.
En Alicante, la gente de Pedro Conde se reunía para realizar una conmemoración mucho más sobria y con una significación estrictamente falangista mucho más sincera. Nunca la apoyamos. El “autenticismo” de algunos en el Valle se limitaba entonces a realizar algún gesto de desprecio ante la tumba de Francisco Franco, poco ostentoso por lo demás para no ofender a ninguno de esos Consejeros Nacionales o Jefes Provinciales híbridos entre falangista y franquista, y para guardar el debido respeto a la memoria de los muertos, aunque fuese la de aquel traidor.
Gallos de Marzo mantiene una deuda impagable en lo doctrinal con FE de las JONS (Auténtica). Pero, al menos en lo testimonial, sí podemos ajustar algunas cuentas. Así que este 20 de noviembre nos vemos en Alicante. Ojalá lo hubiésemos hecho así desde el principio.
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