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Exposición realizada por Roger en la conferencia "Falange en una octavilla"
Cuando en este blog se publicó mi octavilla, el primer comentario que recibió, fue de alguien que se identificaba con el nick de "REALISTA", y debo confesar que dados los términos en que estaba escrita la octavilla mi primera reacción fue de alarma, aunque una vez abierto me quedé tranquilo porque realista si que era, pero lo que decía – "ESTE TEXTO ES DEMASIADO LARGO PARA UNA OCTAVILLA" – tampoco era para preocuparse teniendo un buen zoom en la impresora. De todas formas, yo era consciente de que más de un camarada iba a echarme en cara el no marcar rasgos, deseos o soluciones concretas, o sea mi indefinición o falta de realismo.
Una persona a la que admiro por su obra literaria sobre la figura de José Antonio, que aunque escasa ha sido altamente reveladora de algunas facetas inéditas de su vida personal , es José Antonio Martín Otín "PETON". Petón dice que él ya no es falangista porque ha llegado a la conclusión de que ser falangista en el siglo XXI es como ser MOSQUETERO, lo cual no se si es bueno o malo, pero lo mismo me pasa con la frase "De puro bueno es tonto" en la que no sabes si te están elogiando o criticando; supongo que dependerá de la escala de valores del que te lo dice. Pero lo que si está claro es que ese tipo de realismo es el que efectivamente puede llevar a un camarada a abandonar la lucha.
Hace unos días leí algo sobre una nueva ciencia que llaman NEURO-ECONOMÍA y que trata del estudio de las reacciones de la psique ante los problemas planteados por la economía, y el último descubrimiento de esta doctrina ha sido determinar, que el hombre de hoy reacciona ante la perdida de dinero como ante una amenaza vital, activando las misma zonas del cerebro.
Supongo que serán las mismas zonas que en tiempos de los mosqueteros se activaban disparando todas las alarmas ante una ofensa al honor o un insulto a la Patria llevándole a poner en juego su vida por esa causa de la misma forma que lo haría para defender su propia integridad física, y en ese sentido si estoy de acuerdo con Petón en que el falangista es como un mosquetero, o para ser más cercanos: como un "bravo" de los Tercios al estilo ALATRISTE.
Ese rasgo de ética y estilo que para muchos no pasa de ser inmovilismo, irrealidad o romanticismo, y que un falangista posee, se llama POESIA, pero no el tipo de poesía que despierta los sentidos, si no la que despierta los sentimientos que permanecen dormidos en el alma del hombre del siglo XXI. Esa poesía que no da votos, ni da de comer, pero que promete y que mueve a los pueblos, y que es lo que nos diferencia de ese gran montón de seres marcados por el materialismo. Si la perdemos somos uno más.
Por eso, modestamente, mi octavilla fue escrita en clave de poesía, y no describe a la FALANGE, si no al FALANGISTA. No describe la semilla, si no el sustrato en el que esa semilla puede arraigar, porque tened por seguro que todo hombre o mujer, español o emigrante, que comparta las inquietudes y sentimiento que en ella se reflejan, es sin saberlo un falangista, con independencia de su origen social o geográfico.
El porqué me salí del guión es sencillo: Yo no veo por ningún sitio a la Falange, yo solo veo falangistas que se agrupan por afinidad de criterios o de modos de entender esa Falange, cuyos fundadores fueron privados por el destino de la oportunidad de ir adaptándola a los nuevos retos del futuro. Alguien que quería destruirnos nos dividió, y desde entonces nos vamos diluyendo lentamente, favoreciendo nosotros mismos el proceso por el método de dividirnos cada vez en más pedazos, que es lo que haría alguien si quisiera acelerar la disolución de un trozo de hielo.
Ese hiper-realismo en mayor o menor grado, ese deseo ferviente de imponer nuestra idea de la Falange del siglo XXI, es el que nos separa. La lucha por el poder, por el voto, por el liderazgo, sin pararnos a pensar que cuando hacemos el JURAMENTO FALANGISTA, a quien juramos fidelidad es a aquellos jefes que aun desaparecidos, siguen entre nosotros porque se ganaron el derecho a la inmortalidad, y no a nuestros coyunturales jefes actuales que solo lo son de un trozo de hielo, del montón que si no lo remediamos mañana será agua.
Por eso yo he optado por la GENERALIDAD, tal vez la indefinición, tal vez la irrealidad, porque todos esos rasgos que describo nos son de aplicación a los que vestimos la camisa azul, y por eso mismo, pienso que mi octavilla no ha cumplido las reglas del reto que las demás si han cumplido; porque ni define ni ha pretendido hacerlo, lo que es imposible de definir porque solo existe en nuestros corazones; corazones que son tierra separada de una semilla que habla de unión en el esfuerzo y de apretado haz ante la adversidad.
Una persona a la que admiro por su obra literaria sobre la figura de José Antonio, que aunque escasa ha sido altamente reveladora de algunas facetas inéditas de su vida personal , es José Antonio Martín Otín "PETON". Petón dice que él ya no es falangista porque ha llegado a la conclusión de que ser falangista en el siglo XXI es como ser MOSQUETERO, lo cual no se si es bueno o malo, pero lo mismo me pasa con la frase "De puro bueno es tonto" en la que no sabes si te están elogiando o criticando; supongo que dependerá de la escala de valores del que te lo dice. Pero lo que si está claro es que ese tipo de realismo es el que efectivamente puede llevar a un camarada a abandonar la lucha.
Hace unos días leí algo sobre una nueva ciencia que llaman NEURO-ECONOMÍA y que trata del estudio de las reacciones de la psique ante los problemas planteados por la economía, y el último descubrimiento de esta doctrina ha sido determinar, que el hombre de hoy reacciona ante la perdida de dinero como ante una amenaza vital, activando las misma zonas del cerebro.
Supongo que serán las mismas zonas que en tiempos de los mosqueteros se activaban disparando todas las alarmas ante una ofensa al honor o un insulto a la Patria llevándole a poner en juego su vida por esa causa de la misma forma que lo haría para defender su propia integridad física, y en ese sentido si estoy de acuerdo con Petón en que el falangista es como un mosquetero, o para ser más cercanos: como un "bravo" de los Tercios al estilo ALATRISTE.
Ese rasgo de ética y estilo que para muchos no pasa de ser inmovilismo, irrealidad o romanticismo, y que un falangista posee, se llama POESIA, pero no el tipo de poesía que despierta los sentidos, si no la que despierta los sentimientos que permanecen dormidos en el alma del hombre del siglo XXI. Esa poesía que no da votos, ni da de comer, pero que promete y que mueve a los pueblos, y que es lo que nos diferencia de ese gran montón de seres marcados por el materialismo. Si la perdemos somos uno más.
Por eso, modestamente, mi octavilla fue escrita en clave de poesía, y no describe a la FALANGE, si no al FALANGISTA. No describe la semilla, si no el sustrato en el que esa semilla puede arraigar, porque tened por seguro que todo hombre o mujer, español o emigrante, que comparta las inquietudes y sentimiento que en ella se reflejan, es sin saberlo un falangista, con independencia de su origen social o geográfico.
El porqué me salí del guión es sencillo: Yo no veo por ningún sitio a la Falange, yo solo veo falangistas que se agrupan por afinidad de criterios o de modos de entender esa Falange, cuyos fundadores fueron privados por el destino de la oportunidad de ir adaptándola a los nuevos retos del futuro. Alguien que quería destruirnos nos dividió, y desde entonces nos vamos diluyendo lentamente, favoreciendo nosotros mismos el proceso por el método de dividirnos cada vez en más pedazos, que es lo que haría alguien si quisiera acelerar la disolución de un trozo de hielo.
Ese hiper-realismo en mayor o menor grado, ese deseo ferviente de imponer nuestra idea de la Falange del siglo XXI, es el que nos separa. La lucha por el poder, por el voto, por el liderazgo, sin pararnos a pensar que cuando hacemos el JURAMENTO FALANGISTA, a quien juramos fidelidad es a aquellos jefes que aun desaparecidos, siguen entre nosotros porque se ganaron el derecho a la inmortalidad, y no a nuestros coyunturales jefes actuales que solo lo son de un trozo de hielo, del montón que si no lo remediamos mañana será agua.
Por eso yo he optado por la GENERALIDAD, tal vez la indefinición, tal vez la irrealidad, porque todos esos rasgos que describo nos son de aplicación a los que vestimos la camisa azul, y por eso mismo, pienso que mi octavilla no ha cumplido las reglas del reto que las demás si han cumplido; porque ni define ni ha pretendido hacerlo, lo que es imposible de definir porque solo existe en nuestros corazones; corazones que son tierra separada de una semilla que habla de unión en el esfuerzo y de apretado haz ante la adversidad.
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