sábado, 11 de octubre de 2014

LA GRAN IMPOSTURA JOSEANTONIANA.

Es necesario advertir sobre la impostura que se cierne de un tiempo a esta parte sobre la doctrina falangista. Se trata de la moda del “joseantonianismo”, una ocurrencia carente de cualquier fundamento pero que está causando estragos en el confuso panorama azul.
Los principios esenciales del nuevo “joseantonianismo” son:
1. La radical independencia entre la Falange y las JONS o, personificando la antinomia, entre el pensamiento de José Antonio y de Ramiro.
2. Afirmar que el encuentro entre ambos pensamiento respondió a causas históricas coyunturales ajenas al control del fundador de la Falange, relacionadas con el deber de defensa de la Naciónfrente a la amenaza materializada en los primeros compases de la década de 1930.
3. Que la relación forzosa con Ramiro impide a José Antonio el AUTÉNTICO desarrollo de su filosofía, esencialmente INDEPENDIENTE de los planteamientos del primero.
4. La necesidad histórica de aunar las fuerzas de su Falange con las JONS obliga a José Antonio a revestir su discurso de un tono fascista que detesta, pues el verdadero fascismo correspondía a Ramiro y a sus más irreductibles partidarios de las JONS originarias.
5. Que es posible e imprescindible la tarea de recuperar el discurso AUTÉNTICO e INDEPENDIENTE de José Antonio, que subyace detrás esta apariencia fascista, por otra parte mucho menor de lo que se pretende.
6. ESE PENSAMIENTO AUTÉNTICO E INDEPENDIENTE ES EL DEL PERSONALISMO CRISTIANO, EL HUMANISMO CRISTIANO, LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA O CUALQUIER OTRO QUE PUEDA SER VINCULADO DIRECTAMENTE CON LA DOCTRINA CATÓLICA.
En suma, el nuevo “joseantonianismo” pretende escindir la figura de José Antonio del NACIONAL-SINDICALISMO (un invento, por lo demás, atribuible en exclusiva al “fascista” Ramiro Ledesma), para vincularla acríticamente a una nueva variedad de NACIONAL-CATOLICISMO. Ahora bien, como el Catolicismo ha “evolucionado” plácidamente hacia la comprensión de la Democracia y el Liberalismo, el “joseantonianismo” permite “recuperar” a José Antonio para el sistema, obviando el hecho magnífico de haber entregado su vida en aras de la REVOLUCIÓN NACIONAL-SINDICALISTA.
Completamente escindido de la realidad filosófica e histórica (tal vez incluso moral) de José Antonio, el nuevo “joseantonianismo” permite los más pintorescos juegos florales: hace unas semanas, en el acto de presentación de la última edición de las Obras Completas de José Antonio, un ex ministro franquista se permitía exhumar un escrito de 1930 donde el Jefe de la Falange (de las JONS) hacía un panegírico de las sociedades democráticas, afirmando que la evolución natural de su pensamiento tendría que haberse producido en ese mismo sentido, después de cerrar el círculo de su periplo vital.
Este José Antonio demócrata-cristiano es una especie de confusión con otra figura de enorme interés, como fue Dionisio Ridruejo. Pero es necesario luchar contra esta impostura. Los sinceros joseantonianos no podemos permitir que los ideales que lo llevaron a la muerte se tornen en objeto de mercadeo: DIGNIDAD HUMANA, JUSTICIA SOCIAL, PATRIA y REVOLUCIÓN.

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