sábado, 11 de octubre de 2014

LA TIERRA DE LAS PROMESAS ROTAS

“Hay una tierra en la que me han contado que las calles están cubiertas de oro y está justo al otro lado de la frontera.
Pero cuando llegue tu turno hay algo que debes saber,
y es que puedes perder más de lo que nunca podrás alcanzar
Porque cuando llegues a la tierra de las promesas rotas,
los sueños se escurrirán entre tus manos y será demasiado tarde para volver atrás
Habrás pagado el precio para llegar tan lejos y aferrarte al lugar en que te hallas y aun así, aun estarás al otro lado de la frontera”. (1)
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El desconocido inmigrante rumano que ahora yace en una unidad de quemados tras rociarse de gasolina y prenderse fuego ante la Delegación del Gobierno en Castellón, bien podría ser el protagonista de esta canción de Willie Nelson, que libremente traducimos.
Ovidiu, vamos a llamarle así, había viajado a España buscando la Tierra Prometida, y encontró la Tierra de las Promesas Rotas de la canción.
Ovidiu y su familia esperaban encontrar una tierra de acogida, vivienda digna, trabajo ydignidad. Él y su familia lo intentaron duramente. Son agricultores, pero no encontraron trabajo en un sector saturado por la excesiva oferta humana. Fueron expulsados de su mínima “solución habitacional”. Fueron estafados repetidas veces por contratadores sin escrúpulos y mafias importadas.
Ovidiu prefirió buscar la muerte gritando al cielo su desesperación que robar o prostituir a su hija, cuando desesperó de encontrar una vuelta atrás en la maraña insensible de la burocracia.
Ahora, si sobrevive, seguro que su heroica y radical acción encontrará la recompensa de un billete de vuelta a casa para él y su familia, desde un lugar en que como dice la canción nunca ha dejado de estar “al otro lado de la frontera”.
Ovidiu ha dado el campanazo de alerta. Zapateroland, ha dejado de ser la tierra de acogida para pasar a ser la Tierra de las Promesas Rotas. Muchos como él querrán volver atrás y no todos elegirán la vía del sacrificio optando por las de la rebelión.
La justicia social para cada ser humano, siempre portador de valores eternos y cuya dignidad no le viene dada como ser terrenal sino como creación de un ente superior, debe estar siempre en primera línea de exigencia de todo falangista.
Culpabilizar al inmigrante o a la inmigración como fenómeno vivo y legítimo en busca de esa justicia y dignidad, en lugar de cargar sobre unas hipócritas políticas de acogida que se desentienden de casos como el de Basilio, la explotación cercana a la esclavitud, o la indignidad, no es digno de estar en el afán de cualquiera que vista la camisa azul. ROGER(1) Willie Nelson – “Across The Border Line”

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