Primo de Rivera, es juzgado bajo la falsa acusación de inductor de la rebelión militar, siendo condenado a muerte y fusilado, sin esperar el enterado del Gobierno, en la prisión de Alicante el día 20 de noviembre de 1936.
Después de la toma del poder, Franco procedió, el 19 de abril de 1937 a la unificación por decreto de la Falange con el Carlismo, agrupado en aquellos días bajo la denominación de Comunión Tradicionalista, dando lugar a lo que sería Falange Española Tradicionalista y de las JONS (FET y de las JONS). Aquellos dirigentes falangistas o carlistas que se opusieron al Decreto de Unificación fueron destituidos de sus cargos y en bastantes casos encarcelados, y hasta condenados a muerte, tal y como ocurrió con el falangista Manuel Hedilla (elegido nuevo Jefe Nacional de FE de las JONS), finalmente desterrado a Canarias, o el carlista Manuel Fal Conde que hubo de exiliarse a Portugal.
Esta pseudoFalange del régimen de Franco jamás llevó a cabo sus puntos programáticos en sus aspectos más progresistas de reformas sociales (p.e. distribución de la tierra) y económicas (p.e. nacionalización de la banca), a los que se aludía con frecuencia por los jerarcas franco-falangistas como la Revolución pendiente. Por todo esto, desde el "mundo" falangista se considera al Caudillo verdugo de la Falange ya que no sólo la destruyó con una unificación imposible con los tradicionalistas y derechistas sino que también siguió usando sus símbolos, autoproclamándose Jefe Nacional. Grupos de estos disconformes protagonizaban protestas, reprimidas por la policía, en el acto conmemorativo anual de la fundación que se celebraba cada 29 de octubre en el Teatro de la Comedia de Madrid.
A partir del Decreto de Unificación muchos consideran que Falange Española de las JONS ha desaparecido y se gestarán desde la clandestinidad pequeños movimientos que afirmarán ser los auténticos poseedores de la ideología falangista, como FE-JONS Auténtica y Falange Española Independiente.
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