Un señor mayor, un señor que tiene un buen pasar, y que sin duda vive de una renta de capital, ha seguido a José Antonio a lo largo de los años 1934 y 1935. A la salida del mitin del cine Europa, en febrero del 36, se acerca a José Antonio y le pregunta: - ¿Por qué nacionalizar la banca, José Antonio? ¿Qué nos garantiza que el Estado vaya a gestionarla mejor que los grupos privados? - El dinero, amigo mío, no es mas que una herramienta. Pero cuando se junta es un creador de poder, es un gobierno en la sombra
Desde la ventana del café veían pasar la buena gente que volvía del trabajo o paseaba con sus hijos. Por la calle de Toledo subían hacia la Puerta del Sol, rompeolas de España, hombres y mujeres cotidianos. José Antonio rompió el silencio: - El oficio más viejo del mundo... Eugenio Montes le dió con el codo a Rafael Sánchez Mazas y esbozó una sonrisa burlona. - El oficio más viejo del mundo -completó José Antonio- es el dominio, el poder. Pero sólo el hombre necio trata de imponerse a los demás. Al necio no le importan la verdad, la justicia, la libertad... Sólo la fuerza, la fuerza que dan unas veces las porras policiales o las armas militares, y con más frecuencia las mentiras políticas o el dinero. - ¿Buscamos nosotros el poder? -preguntó Sánchez Mazas. - Mucho más que el poder, Rafael. España necesita la poesía que promete. O sea: una Idea de España. Con ese signo venceremos.
Algunos recuerdan que José Antonio dijo, en el mitin del Teatro de la Comedia que sirvió para fundar Falange Española, que había sido justo el nacimiento del socialismo, porque los obreros tenían que defenderse contra la injusta situación social, política y económica que había creado la democracia liberal-capitalista. A la salida de ese mitin, uno de los asistentes, amigo personal de José Antonio, le preguntó: - ¿Qué es para tí el socialismo? Porque acabas de decir que todo lo bueno que tenía que dar el socialismo ya lo ha dado, y a mí me consta que en el PSOE hay gente de valía... - Claro que la hay -respondió José Antonio-. Muchos de los socialistas valen mucho. Pero el socialismo actual es la malvada explotación de muchos falsos justicieros. Los liberales explotan el trabajo de los obreros, y quienes no lo son explotan sus emociones y convierten en odio su necesidad de justicia. La clave de la situación política y social de nuestra época es muy sencilla: los liberales explotan la codicia y los socialistas explotan la envidia.
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