domingo, 12 de octubre de 2014

¡¡¡ Avanzada ha salido Avanzada ¡¡¡

Os




Os dejamos aquí el segundo numero de la revista avanzada que salio en el año 79 para que disfrutéis de un trocito de nuestra historia.

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PORQUÉ SOMOS REVOLUCIONARIOS

La Falange es un movimiento revolucionario. Y sorprende la indolente tibieza con la que a estas alturas de la historia lo mejor de la actual generación de militantes azules mira hacia ese concepto fundamental de nuestro modo de entender las cosas. Porque si mantenemos a la Revolución nacional-sindicalista en el horizonte de la utopía, si la demoramos en el limbo de su condición franquista de eternamente “pendiente”, nuestro discurso doctrinal pierde por completo su coherencia y sentido.
Somos revolucionarios en el orden de las ideas. La Falange no vio la luz para paliar losefectos perversos del sistema occidental liberal-capitalista sino para atajar sus causasdesde la raíz. El propio Sistema se encarga de aplicarse sus propios remedios circunstanciales y sus parches provisionales. El socialismo postmarxista asumió para sí esa función y, dado su éxito, ha sido exitosamente imitado por la derecha liberal. Pero la Falange no comparte esa vocación, como de enfermera dispensadora de primeros auxilios. Lo suyo es más bien la cirugía intensiva, aquella que se dirige preferentemente no a aliviar el dolor sino a curar, a erradicar el mal del que deriva el sufrimiento. No es perita en algodón, sino en bisturí.
Valga esta imagen sanitaria para comparar las mentalidades reformista y revolucionaria. Es cierto que el Sistema ha demostrado recursos para hacernos vivir mejor, atento a las advertencias emitidas por aquel genio de la filosofía política que se llamó Karl Marx. El mismo que se frotaba las manos al apreciar la creciente distancia que separaba en su día al proletariado y de la burguesía, convencido de que esa tensión sólo podría conducir al estallido revolucionario. Temeroso de nuevas “revoluciones de octubre” o “marchas sobre Roma” en el futuro, el Sistema comprendió la necesidad de aburguesar progresivamente a los trabajadores para que también ellos tuvieran algo que perder con la caída del estatu quo. A esa tarea se ha empleado la derecha y la izquierda europeas desde finales de la Segunda Guerra Mundial, revistiéndola de la apariencia de un reformismo pretendidamente humanitarista que no debería distraernos de sus auténticas motivaciones de fondo.
El Sistema, pues, cuenta con excelentes soluciones parciales que administra a su antojo para modular el descontento. Soluciones que se aplican indistintamente por los políticos de uno u otro signo. Pero la Falange no debe aspirar a erigirse en un tercero en discordia. La Falange afirma que no es potestad de un Sistema radicalmente injusto la administración de la vida de los hombres, y se opone a esa manipulación de su libertad y su dignidad que logra con leves giros de muñeca sobre el dial de las concesiones sociales, subiendo un poco más los salarios según los índices de un IPC maquillado.
No es el problema que el Sistema esté funcionando mal y sea necesario arreglarlo o mejorarlo. El problema es que el Sistema es malo en sí, que no responde a una concepción auténticamente humanista de la realidad social. No hay que arreglarlo: hay que sustituirlo radicalmente por otra cosa, por algo mucho mejor.
Por eso somos revolucionarios, porque hemos identificado la causa del problema, sabiendo alzarnos sobre la niebla de los efectos, y la solución. La causa es el Sistema en sí y la idea de hombre que detenta: la del productor-consumidor al servicio de unos intereses que le son absolutamente ajenos. Y la solución sólo puede proceder de la Revolución que ubique de nuevo al hombre en el centro de un nuevo Sistema. La nuestra.

San Fernando , patrón de las FF.JJ.E

Os dejamos aquí este maravilloso documento (San Fernando, patrón de las FF.JJ.E) Realizado al principio de los 80 por el camarada Lorenzo Pérez, dibujante con gran fama dentro de nuestro mundillo.
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ALBERGUE NACIONAL “SANTIAGO 80”.

Estas dos instantáneas fueron tomadas durante el acto matinal de izado de banderas del Albergue Nacional de Flechas “Santiago 80”, de Cercedilla, celebrado en agosto de 1980.
En la primera fotografía se observa a miembros de la Guardia Juvenil Julio Ruiz de Alda, Centuria Nacional encargada de la seguridad del albergue, portando la enseña nacional, de la Falange y de las FF.JJ.E. hacia el mástil, precedidos por el Guión de la unidad.
La segunda fotografía recoge el momento en que tras alzarse las banderas se entona el himno de la Falange, con los camaradas de la Guardia saludando en primer término. Al fondo se encuentra Manuel Otero Malagón, a la sazón Delegado Nacional de las FFJJE, presidiendo el acto con su cuadro de mandos en el que se distingue a varios dirigentes nacionales y provinciales de Madrid.

Las mentiras de la Leyenda Negra antiespañola, al descubierto.

Durante siglos, España ganó todas las batallas, salvo la de la propaganda. La Leyenda Negra nació hacia 1560, cuando España combatía contra los ingleses y los rebeldes holandeses. El historiador norteamericano Philip Powell (California, 1913-1987) describe en La Leyenda Negra. Un invento contra España (Ed. Áltera) cómo surge esa campaña en el mismo siglo XVI y cómo se extiende por el mundo y perdura hasta hoy. El español el único pueblo del mundo que ha asumido las mentiras, las exageraciones y los insultos que sus enemigos han dicho sobre él. El primer paso para liberarnos de este peso es conocer la verdad. Para ello este libro es un arma fundamental. Por gentileza de Áltera, reproducimos un revelador fragmento de su capítulo introductorio.
PHILIP POWELL
Los conceptos hispanofóbicos que más han influido en la deformación del pensamiento occidental tuvieron su origen entre franceses, italianos, alemanes y judíos, y se propagaron de forma extraordinaria durante los siglos XVI y XVII, merced al vigoroso y múltiple empleo de la imprenta. A mayor abundamiento, las pasiones de la reforma protestante, mezcladas con los intereses antihispanos de Holanda e Inglaterra, contribuyeron a formar un ambiente propicio para el desarrollo del amplio y frondoso “árbol de odio” que floreció y se puso muy de moda en el mundo occidental durante la época de la Ilustración del siglo XVIII, cuando tantos dogmas de hoy tomaron forma clásica.
La escala de los héroes de la anti-España se extiende desde Francis Drake hasta Theodore Roosevelt; desde Guillermo El Taciturno hasta Harry Truman; desde Bartolomé de Las Casas hasta el mexicano Lázaro Cárdenas, o desde los puritanos de Oliverio Cromwell a los comunistas de la Brigada Abraham Lincoln –de lo romántico a lo prosaico, y desde lo casi sublime hasta lo absolutamente ridículo-. Hay mucha menos distancia de concepto que la que hay de tiempo entre el odio anglo-holandés a Felipe II y sus ecos en las aulas de las universidades de hoy; entre la anti-España de la Ilustración y la anti-España de tantos círculos intelectuales de nuestros días.
La deformación propagandística de España y de la América hispana, de sus gentes y de la mayoría de sus obras, hace ya mucho tiempo que se fundió con lo dogmático del anticatolicismo. Esta torcida mezcla perdura en la literatura popular y en los prejuicios tradicionales, y continúa apoyando nuestro complejo nórdico de superioridad para sembrar confusión en las perspectivas históricas de Latinoamérica y de los Estados Unidos. Sería suficiente esta razón para inducir al profesorado y otros intelectuales a promover y favorecer cuanto contribuya a eliminar los conceptos erróneos vigentes sobre España.
Por lo general, la propaganda efectiva está dirigida por intelectuales que se entregan apasionadamente a una causa, o bien lo hacen por determinada recompensa –hombres familiarizados con los medios adecuados para moldear el pensamiento de los demás-. Esto es lo que a menudo ha sucedido con las propagandas anti-españolas, tanto en los tiempos pasados como en la actualidad. Por desgracia, esta entrega de líderes intelectuales a misiones propagandísticas, tanto en el curso de los siglos XVI y XVII como en el XX, ha determinado con frecuencia un excesivo éxito en la santificación del error. Cierto es que la Leyenda Negra ha tenido detractores de gran talla intelectual desde sus comienzos, pero no es menos cierto que tales refutaciones nunca han gozado del grado de difusión alcanzado por las mentiras destinadas a mover o manufacturar prejuicios populares. La erudita oposición a las falsas interpretaciones populares de los hechos históricos españoles ha estado circunscrita a círculos limitados, y el número de los bien informados sigue siendo reducido por falta de un vigoroso esfuerzo contrario.
Sobre héroes nórdicos y villanos españoles
El mito nórdico débese no poco al hecho de que los mapas se cuelgan con el Norte en alto y el Sur abajo (SALVADOR MADARIAGA)
El estereotipo del español, según nuestros textos escolares, literatura popular, cine y televisión, es el de un individuo moreno, con barba negra puntiaguda, morrión y siniestra espada toledana. Se dice que es, por naturaleza, traicionero, lascivo, cruel, codicioso y absolutamente intolerante. A veces toma la forma de un encapuchado inquisidor, malencarado. Más recientemente, y con menos acritud, se ha presentado como una especie de astuto, escurridizo, semidiabólico y donjuanesco “gigoló”. Pero sea cualquiera la descripción que de él se haga, lo más frecuente es que se le presente contrastándolo con el “ego” nórdico.
El conflicto histórico y literario entre el héroe nórdico y el villano español, tan popular en el mundo de habla inglesa, que se remonta a la época de Francis Drake y de la Armada Española, ha moldeado en nosotros, al igual que en nuestros mayores, una firme fe en la superioridad nórdica. Aquel villano español de la obra continúa personificando las perversidades de la iglesia católica-estatal; la barbarie de la conquista del Nuevo Mundo, y un genérico concepto de inferioridad moral-físico-intelectual, en contraste con las virtudes de los nórdicos.
Desde los libros de texto a las novelas de capa y espada y viceversa, a los villanos españoles raramente se les concede una oportunidad frente a los héroes nórdicos. Tal vez sea mejor, pues al contrario de las creencias populares, el auténtico español, especialmente en su apogeo imperial, fue un soldado y diplomático de primera clase, con muchas victorias en su haber; podría significar una gran desilusión para nuestros escolares y público el conocer cuán a menudo desbarató los planes de nuestros antepasados anglosajones. Vayan como prueba unos pocos ejemplos: la derrota de Juan Aquines (John Hawkins) y Francis Drake en Veracruz (México) en 1568; la airosa defensa de Cartagena de Indias contra la flota de Lord Vernon en 1740; la derrota por los hispano-argentinos de dos intensos sucesivos de invasión inglesa en 1806 y 1807; el fracaso del proyecto de Cromwell contra las Indias Españolas, en contraposición con sus grandes objetivos, y un éxito general al mantener, e incluso aumentar, sus dominios americanos no sólo contra los ingleses, sino contra cuantos les amenazaron y atacaron.
Así es que para describir el estereotipo español, los dados de nuestra literatura están normalmente cargados. ¿Quién, pongo por caso, oyó alguna vez comentar la humanidad y buenos modos de los conquistadores españoles, con independencia de que tuvieran vicios y virtudes iguales o parecidos a los ingleses de su época, como Enrique VIII e Isabel I? (Walter Raleigh fue, en realidad, un tipo renacentista español vestido a la inglesa.) O, por casualidad, ¿pudo haber detrás de aquella siniestra espada toledana un auténtico héroe, honrado y generoso? (Un par de excepciones curiosas pueden hallarse en mi bibliografía). ¿Es posible que existiera un inquisidor español de cultura, justicia y humanidad? ¿O tal vez un bizarro capitán de marina española, generoso y caballero en su victoria, digamos, sobre un inglés?
Acompañando a este villano hay otros personajes literarios igualmente estereotipados tales como la figura del “buen fraile”, un misionero sentimentalmente eficaz en revelar los defectos de los otros españoles. Estos padres son una especie de eco continuado del defensor de los indios, fray Bartolomé de Las Casas, y posiblemente reflejan el hecho de que una gran parte de la historia de España en América fue escrita por clérigos que no tuvieron reparos al criticar a soldados, capitanes u otros oficiales seculares con quienes estaban en desacuerdo.
También encontramos al hacendado implacable, tiránico y duro de corazón, y al escurridizo, traidor y “grasoso” mexicano (el epíteto en inglés “greaser”), que simbolizan, en cierto sentido, la depravación española y que han ganado una considerable popularidad en los escenarios de Hollywood y particularmente en las películas de cowboys. Sirva de ejemplo la siguiente descripción: “(…) ella ordenó que viniese el mexicano, y al punto se presentó un ignominioso ejemplar de su raza, escurridizo y servil, de ojos amarillentos y con incrustaciones de nicotina en su mismísima alma” (Max Brand, Destry Rides Again, p.69).
Otro tipo clásico es el del bandolero, guerrillero duro y feroz y testimonio de que los españoles sólo son aptos para la lucha de guerrillas y que por ello la península ha sido singular semillero de bandidos. La obra de Ernest Hemingway Por quién doblan las campanas, y después la película, ayudaron a actualizar el eco del guerrillero español, aunque suavizándolo con simpatías políticas y con Ingrid Bergman.
El tradicional y ficticio villano español está sobrepasado en sus tintas por lo grotesco de la literatura de viaje que toca a España y a su pueblo. Esta clase de deformación comenzó a últimos del siglo XV y a principios del XVI, cuando los viajeros italianos y algunos otros comenzaron a crear el tipo español racialmente inferior, tenebroso, traicionero y excesivamente arrogante.
Los compatriotas de Maquiavelo manuscribieron las primeras narraciones de viajes en España, extensamente divulgadas, iniciando así el hábito de exagerar y deformar sus costumbres a base de conocimientos superficiales. Estas prácticas se manifestaron en expresiones como éstas: “Son miserables y (…) consumados ladrones (…) no tienen aptitudes para la literatura (…) En apariencia son religiosos, pero en realidad no lo son (…) Son tan descuidados en lo que respecta al cultivo de la tierra y tan lerdos para las artes mecánicas, que lo que en otros lugares se haría en un mes, ellos lo hacen en cuatro”.
Los famosos embajadores italianos que hicieron tales comentarios en la época en que los españoles entraban en su Edad de Oro imperial y cultural, iniciaron la costumbre de hacer observaciones desfavorables, que aún continúa en la actualidad.”

RINCÓN PARA LA FORMACIÓN

En diciembre de 1988 la revista Dididencias, primera época, publicó un Dossier que se ha convertido en clásico con el título:“Ultras: el radicalismo político en España”, donde se analizaban los fenómenos de la Extrema Izquierda, la Extrema Derecha y la Falange. Recuperamos para este Rincón para la Formación la parte dedicada a los dos últimos análisis convencidos de la permanencia de su validez. Reproducimos también su conclusión final a modo de texto para el debate.

GRÁCIAS JUAN RAMÓN

(Para Julián Villaverde)
“El hombre que la educación debe realizar en nosotros no es el hombre tal y como la naturaleza lo ha hecho, sino tal y como la sociedad quiere que sea”. Esta reflexión de E. Durkheim viene al caso para enmarcar los contornos aparentemente difusos de la profunda crisis educativa que nos asola. Queda lejos de ser cierto que esa crisis tenga su fundamento en la carencia de un proyecto educativo formal o en la ineficacia de las políticas e instituciones formativas. Esta educación que padecemos, en fuerte contraste con las apariencias, responde con claridad al modelo de individuo, de ciudadano y de persona que nuestro occidental sistema de ideas requiere para que sus ecuaciones culturales, sociales y políticas cuadren a medio plazo. Precisamente.
Los ideales educacionales surgen siempre con posterioridad al diseño del tipo de sociedad en la que se desea vivir. Una certeza que nos acompaña al menos desde los diálogos de Platón. Una política educativa correcta será siempre aquella que aporte la clase de individuos que el estatu quo requiera para perpetuarse en el tiempo. Por tal motivo, las dudas que a todos nos asaltan al apreciar las profundas carencias formativas que apreciamos en las generaciones más jóvenes no deben dirigirse hacia el modelo educacional en sí, pues no es éste otra cosa que un mero instrumento técnico al servicio de los grandes proyectos que lo requieren. Es el tipo de sociedad que nos espera a la vuelta de una generación lo que en último extremo debe llamarnos a la reflexión, yo digo que incluso a la revuelta.
Estas preocupaciones alcanzan su punto álgido en lo referente a la formación axiológica, a la formación en valores. La crisis de las Humanidades en los actuales planes formativos obliga a cuestionarse si el ciudadano, el individuo, la persona que el Sistema requiere no será en definitiva un tipo ignorantón, carente de un mínimo espíritu crítico e incapacitado para advertir los graves defectos y carencias del tiempo político que le toque vivir, escindido a perpetuidad de las cualidades necesarias para poner en duda, tal vez en riesgo revolucionario, la aparente verdad de los dogmas a la mano. Privados de toda sensibilidad hacia la belleza, confundidos por los efectos del escepticismo y el relativismo radical mal digerido, ¿estamos acaso educando niños y jóvenes aptos apenas para el conformismo, el consumo frenético y el horizonte próximo de lo inmediato? Todos los vectores parecen apuntar en esa dirección.
La cultura, que es la materia que utiliza a la educación para transmitirse en el tiempo; la paideia, si se prefiere el recurso a un concepto venerable, suponen el medio más efectivo para conducir al hombre hacia la toma de conciencia plena de todas las posibilidades que su libertad y su dignidad llevan asociadas. Pero, ¿acaso el futuro que nos aguarda necesita de gentes conscientes de esos atributos tan cansinamente metafísicos, difusos, evanescentes? Efectivamente: necesita de hombres de ese tipo. Pero para subvertirlo. Hoy, la lucha por la cultura y por los bienes heredados de la tradición supone ante todo una línea de resistencia ante lo que está por venir, ante esa sociedad de autómatas capaces de proclamar (como hoy ya proclamamos) que se vive en el mejor de los mundos posibles. Merced a su radical incapacidad para imaginar otro mundo posible en el que los ideales de justicia, de libertad y de dignidad humana abandonen los ámbitos del marketing electoral para ocupar el lugar que les corresponde en el frontispicio de una nueva sociedad, de una realidad incluso más extensa.
El reto de educar resulta, hoy, del compromiso de los adultos con un futuro mejor para los jóvenes. Cultivar rigurosamente el espíritu crítico encarna la penúltima oportunidad para sobrevivir a una era de naufragio y decadencia. La heideggeriana esperanza en la venida de un dios que nos salve sería, ciertamente, el último saliente del precipicio al que asirnos. Pero eso es tema para otra ocasión.
Garcías Juan Ramón pienso que artículos como este son el mejor homenaje que le podemos dar al estudiante caído, empezar a hablar de educación con mayúsculas como tú haces en tu escrito, es la mejor manera de salir de la dinámica diabólica de la “Falange de las fechas” que parece ser lo que mejor sabemos hacer desde hace muchos años y nos persigue a lo largo de los tiempos.(artículo traído del Manifiesto.com)

No nos fusilen de nuevo

En su edición del miércoles seis de febrero he podido leer que de nuevo se airea la noticia de que en algún municipio se está llevando a cabo, por parte de las autoridades municipales, la tarea de eliminar determinados nombres de calles y plazas para adaptarlos a los tiempos que corren.
El último ejemplo es el de la Po­bla de Vallbona, cuya alcaldesa ha anunciado la medida de quitar algún o algunos nombres relacionados con la Falange y con José Antonio Primo de Rivera. Esta alcaldesa, recordémoslo, lo es por el Partido Popular, partido al que por lo visto le molesta ver el nombre de José Antonio Primo de Rivera o de Falange Española en el callejero de los pueblos donde gobiernan.
Resulta paradójico que los herederos del franquismo, la derecha española, hoy encarnada por el PP (recordemos cuando Aznar afirmó que «no había nada a su derecha»), sea la encargada de borrar los presuntos vestigios de la dictadura del general Franco. Falange Española de las JONS fue un movimiento joven que daba sus primeros pasos cuando estalló la guerra civil. Fue masacrada por la izquierda en checas, cárceles y paredones en la zona republicana. En la zo­na franquista (llamada así pues allí mandaba Francisco Franco, aquel general que nombró ministro a don Manuel Fraga y donde muchos de los dirigentes y miembros del PP ocuparon car­gos de responsabilidad) nuestro movimiento fue decapitado y usurpado por el dictador. Nuestro jefe nacional, Manuel Hedilla, fue condenado a la pe­na de muerte y otros muchos falangistas que se opusieron a la manipulación y a la utilización de nuestra imagen y de parte de nuestro ideario acabaron en los paredones, en las cárceles o en el destierro.
Sin ir más lejos, puedo citar los nombres de Juan Bautista Pérez de Cabo, de José Navarro Sánchez y de Juan José Domínguez, que murieron en un paredón atravesados por las balas franquistas? Su delito, querer ofrecer al pueblo español una idea patriótica de hondas connotaciones sociales, aspirar a un nuevo sistema donde la empresa y la tierra fuesen de quienes directamente las trabajan, donde la banca fuera nacionalizada y donde no hubiera más nobleza que la del trabajo.
Los planteamientos de la revolución nacional-sindicalista chocaban abiertamente con la inspiración reaccionaria y derechista de una dictadura que formalmente se apropió la Falange para utilizarla como coartada en beneficio de los de siempre.
Dentro de aquella confusión, hubo algunas calles y monumen­tos que se dedicaron a José Antonio y a otros personajes de la Falange de la anteguerra. Quizás en muchos pueblos ni siquie­ra supieran el porqué de tales nombres. El desconocimiento doctrinal era mayúsculo y aquello obedecía más a lo que en aquel momento se llevaba.
Hoy, con la perspectiva de más de tres décadas desde la muerte de Franco, resulta chocante que una corporación municipal pierda el tiempo en borrar del callejero parte de nuestra historia. Quizás estemos ante un ejercicio de amnesia colectiva dirigida desde los poderes públicos. O puede ser que quieran privar del conocimiento de determinados personajes o ideas que sin ninguna duda pueden ser nocivas para las generaciones venideras.
Lo más seguro es que en la Po­bla de Vallbona el ayuntamiento haya resuelto ya todos los problemas de sus ciudadanos y ahora pueda perder el tiempo recreándose en la eliminación de la historia contemporánea de España. Seguramente, los colegios de la Pobla no tendrán ninguna carencia ni se pueden mejorar más de lo que están, ni el urbanismo, ni el medio ambiente, ni el desempleo, ni la inseguridad ciudadana, ni la asis­tencia sanitaria. Todo debe funcionar a las mil maravillas para que, en este ejercicio de eliminación histórica, los herederos del franquismo puedan fusilar de nuevo a José Antonio y a la Falange (sin balas, pero con saña).
También he podido leer en su diario la noticia de que se presen­tan a las elecciones generales determinados grupos de extrema derecha entre los cuales, erróneamente nos incluye el redactor. Falange Española de las JONS es un movimiento revolucionario patriótico alejado de las consabidas posiciones tanto izquierdistas como derechistas. Nuestras ideas están en las antípo­das de lo que cualquier ultrade­rechista puede enarbolar co­mo suyas. Por eso le pido que no generen confusión al respecto y que en la medida de sus posibilidades no generen confusionismo sobre lo que somos, pues esperamos que como periodistas tengan un poco más de conocimiento histórico y mejor voluntad que los políticos que nos toca padecer. No nos fusilen ustedes tampoco. JESÚS DE PAREDES TERUEL
*Responsable territorial de FE de las JONS.

“Tiburón convincente”

Durante estos meses hemos estado madurando el “Tiburón convincente”, donde en anteriores tertulias hablamos de España y luego continuamos con el posible programa falangista.
El tema a debatir será 'Bases teóricas para un planteamiento político' en esta ocasión, esperamos que la gente se prepare el tema y el debate sea tan lucido como en ocasiones anteriores.
Voy a recordar un poco las conclusiones a las que se llegaron en la última tertulia sobre programa electoral:
  1. Aceptación sin excusas del sistema que mantiene ahora el estado Español
  2. Llevar como bandera la idea “ Menos estado y mas sociedad” tenemos que involucrar al pueblo de nuevo para llevar las riendas de nuestra sociedad
  3. La ley electoral española esta obsoleta , no puede ser que el destino de todos lo decidan unos pocos (los nacionalistas)
  4. Implantación de listas abiertas “Vota a quien conoces”
  5. mas democracia para todos “hay que democratizar las partidos” etc
Estas son unas de las muchas propuestas que se llegaron a tratar, habria que concretar en, (Terrorismo, paro, vivienda, educación, agricultura, sociedad) pero siempre con ideas fuerza que puedan llevar nuestro mensaje desapolillado a un pueblo que esta anclado en la apatía.
Todo esto y mucho mas el sábado día 9, en el “Tiburón convincente” . Sin dejar de lado nuestra excepcional comida en la cual se comentan las mejores jugadas de los últimos días , si tienes interés en venir escríbenos a nuestro correo www.gallosdemarzo@gmail.com y en breve nos pondremos en contacto contigo.

"Nihil Obstat" dedica su último número a la Falange

La revista teórica “Nihil Obstat”, dirigida por Jordi Garriga y editada por Ediciones Nueva República, realiza en su último número -y van diez- una prospección sobre la realidad falangista en estos albores del siglo XXI.
Sabedora de la extraordinaria riqueza de matices y perspectivas que el pensamiento de los fundadores ha sido capaz de alumbrar a lo largo de los últimos setenta y cinco años, la redacción de “Nihil Obstat” ha hecho un remarcable esfuerzo por dar cabida dentro de sus páginas a representantes de las más diferentes sensibilidades que reclaman para sí la condición falangista.
No hallamos ante un ejercicio de aproximación crítica a la actualidad del debate falangista desde la objetividad que concede una visión distanciada de las viejas querellas familiares que nos afectan y de los avatares impuestos por la dinámica política cotidiana o por la pertenencia grupal.
Este número de “Nihil Obstat” constituye en consecuencia una buena oportunidad para reflexionar sobre aquello que nos une con base en un patrimonio doctrinal común. “Gallos de Marzo”, por su parte, agradece a los responsables de este proyecto su deferencia al invitarnos a dar nuestra opinión concediendo un espacio en su encuesta al Vicepresidente de la Asociación Eugenio.
“Nihil Obstat” está disponible en la web de Ediciones Nueva República (www.edicionesnuevarepublica.com) y en las siguientes librerías:
Librería O' Henry. Zurbano, nº 52. 28010. Madrid.

PERMITIDME TUTEAROS, IMBÉCILES

PERMITIDME TUTEAROS, IMBÉCILES
ARTURO PÉREZ-REVERTE
Cuadrilla de golfos apandadores, unos y otros. Refraneros casticistas analfabetos de la derecha. Demagogos iletrados de la izquierda. Presidente de este Gobierno. Expresidente del otro. Jefe de la patética oposición. Secretarios generales de partidos nacionales o de partidos autonómicos. Ministros y ex- ministros – aquí matizaré ministros y ministras – de Educación y Cultura. Consejeros varios. Etcétera.
No quiero que acabe el mes sin mentaros – el tuteo es deliberado – a la madre. Y me refiero a la madre de todos cuantos habéis tenido en vuestras manos infames la enseñanza pública en los últimos veinte o treinta años. De cuantos hacéis posible que este autocomplaciente país de mierda sea un país de más mierda todavía.
De vosotros, torpes irresponsables, que extirpasteis de las aulas el latín, el griego,la Historiala Literaturala Geografía, el análisis inteligente, la capacidad de leer y por tanto de comprender el mundo, ciencias incluidas.
De quienes, por incompetencia y desvergüenza, sois culpables de que España figure entre los países más incultos de Europa, nuestros jóvenes carezcan de comprensión lectora, los colegios privados se distancien cada vez más de los públicos en calidad de enseñanza, y los alumnos estén por debajo de la media en todas las materias evaluadas.
Pero lo peor no es eso. Lo que me hace hervir la sangre es vuestra arrogante impunidad, vuestra ausencia de autocrítica y vuestra cateta contumacia.
Aquí, como de costumbre, nadie asume la culpa de nada. Hace menos de un mes, al publicarse los desoladores datos del informe Pisa 2006, a los meapilas del Pepé les faltó tiempo para echar la culpa de todo a la Logse de Maravall y Solana – que, es cierto, deberían ser ahorcados tras un juicio de Nuremberg cultural –, pasando por alto que durante dos legislaturas, o sea, ocho años de posterior gobierno, el amigo Ansar y sus secuaces se estuvieron tocando literalmente la flor en materia de Educación, destrozando la enseñanza pública en beneficio de la privada y permitiendo, a cambio de pasteleo electoral, que cada cacique de pueblo hiciera su negocio en diecisiete sistemas educativos distintos, ajenos unos a otros, con efectos devastadores en el País Vasco y Cataluña.
Y en cuanto al Pesoe que ahora nos conduce a la Arcadia feliz, ahí están las reacciones oficiales, con una consejera de Educación de la Junta de Andalucía, por ejemplo, que tras veinte años de gobierno ininterrumpido en su feudo, donde la cultura roza el subdesarrollo, tiene la desfachatez de cargarle el muerto al «retraso histórico».
O una ministra de Educación, la señora Cabrera, capaz de afirmar impávida que los datos están fuera de contexto, que los alumnos españoles funcionan de maravilla, que «el sistema educativo español no sólo lo hace bien, sino que lo hace muy bien» y que éste no ha fracasado porque «es capaz de responder a los retos que tiene la sociedad», entre ellos el de que «los jóvenes tienen su propio lenguaje: el chat y el sms». Con dos cojones.
Pero lo mejor ha sido lo tuyo, presidente – recuérdame que te lo comente la próxima vez que vayas a hacerte una foto a la Real Academia Española –. Deslumbrante, lo juro, eso de que «lo que más determina la educación de cada generación es la educación de sus padres», aunque tampoco estuvo mal lo de «hemos tenido muchas generaciones en España con un bajo rendimiento educativo, fruto del país que tenemos».
Dicho de otro modo, lumbrera: que después de dos mil años de Hispania grecorromana, de Quintiliano a Miguel Delibes pasando por Cervantes, Quevedo, Galdós, Clarín o Machado, la gente buena, la culta, la preparada, la que por fin va a sacar a España del hoyo, vendrá en los próximos años, al fin, gracias a futuros padres felizmente formados por tus ministros y ministras, tus Loes, tus educaciones para la ciudadanía, tu género y génera, tus pedagogos cantamañanas, tu falta de autoridad en las aulas, tu igualitarismo escolar en la mediocridad y falta de incentivo al esfuerzo, tus universitarios apáticos y tus alumnos de cuatro suspensos y tira p'alante.
Pues la culpa de que ahora la cosa ande chunga, la causa de tanto disparate, descoordinación, confusión y agrafía, no la tenéis los políticos culturalmente planos. Niet.
La tiene el bajo rendimiento educativo de Ortega y Gasset, Unamuno, Cajal, Menéndez Pidal, Manuel Seco, Julián Marías o Gregorio Salvador, o el de la gente que estudió bajo el franquismo: Juan Marsé, Muñoz Molina, Carmen Iglesias, José Manuel Sánchez Ron, Ignacio Bosque, Margarita Salas, Luis Mateo Díez, Álvaro Pombo, Francisco Rico y algunos otros analfabetos, padres o no, entre los que generacionalmente me incluyo.
Qué miedo me dais algunos, rediós. En serio. Cuánto más peligro tiene un imbécil que un malvado.

RECOMENDAMOS CHARLA SOBRE MISHIMA


El próximo día 18 de enero de 2008 tendrá lugar la charla sobre Mishima impartida por nuestro personaje misterioso (el mismo que impartió la de David jato) en los locales de FE de las JONS sitos en la C/ Fernando Garrido 16 1º - 28015 - Madrid – La hora de la charla será sobre las 20.30 dejamos pequeña biografía a continuación


Yukio Mishima (su verdadero nombre era Kimitake Hiraoka pero se lo cambió siendo adolescente), nació en Tokio en 1925 en el seno de una familia acomodada. Después de estudiar leyes, se dedicó a la literatura, pese a la oposición de su padre, pero con el apoyo incondicional de su madre a la que cada día de su vida entregó sus manuscritos para que los leyese. Su segunda novela, Confesiones de una máscara, una obra casi autobiográfica en la que pone de manifiesto una supuesta homosexualidad, le revela como un escritor excepcional.
Su obra personalísima, de notable belleza literaria, con hitos como Sed de amor, Nieve de primavera y Caballos desbocados, le sitúa en primera fila de las letras niponas y su nombre es propuesto para el premio Nóbel, que curiosamente en esa ocasión fue concedido a otro japonés, el gran escritor Yasunari Kawabata, quien en una ocasión dijo al respecto: "No comprendo como me han dado a mí el Premio Nobel existiendo Mishima. Un genio literario como el suyo lo produce la hum anidad sólo cada dos o tres siglos. Tiene un don casi milagroso para las palabras".
En el terreno humano, entendió la vida como una aventura febril y turbulenta, con marcada propensión a las actitudes retóricas y a los actos desafiantes hasta el delirio. Su sentido casi "estético" de lo heroico le llevó a rebelarse contra una sociedad a la que consideraba sumida en el vacío espiritual y la decadencia moral.
En 1970, por coherencia con su propio pensamiento, se suicidó según el ritual del seppuku. Mishima ha conocido un éxito póstumo que puede considerarse de espectacular. Como curiosidad, cabe mencionar que el pseudónimo de Satoko que utilizo, es un personaje del ciclo "El mar de la fertilidad". Ciclo de cuatro novelas que constituye el testamento espiritual del autor. La preocupación principal de este inspirado esfuerzo es el análisis con clave apocalíptica, de la evolución de la sociedad japonesa a lo largo del siglo y hasta el mismo momento de su suicidio, que efectuó poco después de terminar el libro. Las cuatro novelas del ciclo son, cronológicamente: Nieve de primavera, Caballos desbocados, El templo del alba y La corrupción de un ángel.
Descrito por Yasunari Kawabata — Premio Nobel de Literatura en 1968, y asimismo gay — como el más importante autor japonés de nuestros días, los críticos occidentales acostumbran parangonar a Mishima con algunos de los más grandes escritores europeos. Así, hablando de su obra, Christopher Isherwood ha evocado el nombre de Gide, y E. Martín, el de Proust. Angus Wilson afirma que la caracterización de Mishima tiene "dimensión balzaciana y verdad flaubertiana". El Times Literary Supplemment se refiere a su "objetividad casi brechtiana" y John Wain añade que sus intensas descripciones de estados íntimos le parecen dignas de Wordsworth. Yukio Mishima ha escrito quince novelas, treinta y tres piezas de teatro y unos ochenta relatos.
ARTICULO SOBRE LA VIDA DE MISHIMA
Yukio Mishima La nostalgia del Japón clásico Escritor japonés que suma a la celebridad de su obra, el hecho de haber buscado la muerte en el ritual legendario del seppucu, el 25 de noviembre de 1970
El 25 de noviembre de 1970, un escritor japonés, acompañado de su más cercano amigo (Morita), casi su amante, y tres jóvenes más, se dirigen al Ministerio de Defensa en Tokio. La víspera, el escritor, Yukio Mishima ha entregado a su editor el último manuscrito revisado, ha cenado con sus cuatro fieles seguidores y se prepara para ejecutar en su cuerpo y en el de su amigo, el tradicional seppucu.
Al apuntar el día 25 ha tomado una ducha, se ha afeitado meticulosamente y lleva su uniforme ritual. Llegan al local del Ministerio de Defensa, secuestran a un general y lo obligan a convocar a la tropa. La escritora Marguerite Yourcenar, recoge en su biografía del escritor japonés el relato de estos últimos momentos ante ochocientos soldados: "Mishima abre la puerta-ventana, sale al balcón y salta, como buen atleta sobre la balaustrada: 'Vemos al Japón emborrachándose de prosperidad y hundiéndose en un vacío del espíritu. Vamos a devolverle su imagen y a morir haciéndolo ...: "Las injurias, las palabras malsonantes, ascienden hacia él. Las últimas fotografías lo muestran con el puño crispado y la boca abierta, con esa fealdad especial del hombre que grita o que aúlla, un juego fisonómico que denota ante todo un esfuerzo desesperado para hacerse oír, pero que recuerda penosamente las imágenes de los dictadores y de los demagogos, sean del lado que sean, que desde hace medio siglo han envenenado nuestra vida. Uno de los ruidos del mundo moderno se agrega en seguida a los abucheos: un helicóptero que han solicitado da vueltas por encima del patio, llenándolo todo con el estruendo de sus hélices. De otro salto, Mishima vuelve al balcón, abre de nuevo la puerta-ventana, seguido por Morita, quien lleva una bandera desplegada con las mismas peticiones y protestas; se sienta en el suelo, a un metro del general, y ejecuta, punto por punto, con un perfecto dominio, los mis mos movimientos que le vimos hacer en el papel del teniente Takeyama. El atroz dolor, ¿fue el que él había previsto y en el que trató de instruirse cuando fingió la muerte? Había pedido a Morita que no lo dejase sufrir mucho tiempo. El muchacho intenta abatir su sable, pero las lágrimas le empañan los ojos y sus manos tiemblan. Sólo consigue infligir al agonizante dos o tres horribles cuchilladas en la nuca y en el hombro. "¡Dame!" Furu-Koga empuña diestramente el sable y, de un solo golpe, hace lo que había que hacer. Mientras tanto Morita se ha sentado en el suelo a su vez y toma la daga que estaba en la mano de Mishima. Pero le fallan las fuerzas y sólo hace un profundo arañazo. El caso está previsto en el código samurai: el suicida demasiado joven o demasiado viejo, demasiado débil o demasiado fuera de sí para hacer bien el corte, debe ser decapitado. "¡Adelante!" "Es lo que hace Furu-Koga".
De ese modo Yukio Mishima fundía su vida con su obra. Y se convertía en un personaje clave de este siglo, para un Japón desgarrado por la modernidad.

Occidente y Oriente en conflicto Mishima había nacido en Tokio en 1925 y su nombre de pila era Hiraoka Kimitake. Publicó su primer libro de cuentos en 1944. Desde su juventud, el suicidio le atrajo como si quisiera librarse al llamado de un vértigo. En efecto, en los años cuarenta se apuntó para una acción militar suicida, pero fue rechazado. Abandonó su carrera de funcionario, heredada de su padre, para dedicarse de lleno a la literatura. "Confesiones de una máscara" fue su primera novela, una obra autobiográfica, centrada en el tema del despertar de la sexualidad.
En 1952 decide viajar por Europa y América, donde recibe una fuerte influencia de las técnicas narrativas occidentales, matizadas por un refinamiento propio de la literatura japonesa. Mishima se casa en 1958.
Pesimista y sarcástico, sus temas recurrentes son la muerte, la homosexualidad (a partir de sus propias vivencias), la esterilidad de la vida moderna y el culto a la belleza. Es constante en su obra y ello se refleja al momento del suicidio, el conflicto entre la occidentalización y la tradición en Japón.